OTRO ECUADOR ES POSIBLE

Sergio Verne

OTRO ECUADOR ES POSIBLE

Por: Sergio Alejandro Vergne (GAMMA)
Fecha: martes 24 de enero, 2006
Luna en cuarto menguante

El “fin de la historia” representaba hace apenas unas décadas la convicción del conservadurismo al estilo Fucuyama de que el mundo viviría unificado bajo la impronta de un capitalismo que no tenía ya alternativas. Era época de la caída del muro de Berlín y el bloque soviético, y de la salida de dictaduras militares en América Latina.

Sólo un mundo era posible, el del capitalismo globalizado que destinaba a más de 2/3 de la población a la pobreza y a la sumisión, población que debía esperar en silencio y resignación que “las bondades del mercado” algún día le arrojara las sobras de un crecimiento económico realizado precisamente a su expensa. Era época (muy reciente) del discurso único neoliberal: no eran posibles otras opciones, éstas quedaban relegadas a un pasado nostálgico por utopías inviables.

Hasta que irrumpió a 500 años de la colonización de América en un Méjico que acababa de firmar el NAFTA con EEUU “integrándose” al mundo globalizado, el movimiento zapatista de insurrección indígena, mostrando que existen, invisibilizados, ignorados, pero dispuestos a la construcción de alternativas. Contemporáneamente nacía el Foro Social Mundial, espacio de encuentro de miles de personas de todo el planeta bajo el lema de “otro mundo es posible”. Surgieron también Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kichner en Argentina, Tabaré Vazquez en Uruguay (para dar solo el nombre de quienes representan a millones de latinoamericanas/os, movimientos y actores sociales, políticos y económicos que afectados negativamente por el capitalismo globalizado buscan salidas diferentes, solidarias e inclusivas)

Ayer en Bolivia se dio un paso MAS en la búsqueda de otros mundos posibles al asumir Evo Morales su presidencia. Este descendiente aymará viene a cerrar un ciclo de mas de 500 años de sumisión y a abrir uno nuevo, con el desafío de romper ahora desde el Estado las redes del neocolonialismo. Lo hacía desde el llano junto al pueblo, oponiéndose a las privatizaciones del agua, del gas, de los ricos recursos bolivianos, echando a los presidentes y políticos que comprometían al país y lo vendían por monedas. Hasta que todo este movimiento social encontró la manera de organizarse y canalizar políticamente sus demandas.

¿Tocará el momento a Ecuador de sumarse a esta alternativa continental al neocolonialismo? Hay signos que no deberíamos dejar de percibir: se ha echado a presidentes que no cumplen con la voluntad de las mayorías; se han organizado nuevos partidos que buscan canalizar políticamente a movimientos sociales como el indígena, existen numerosas resistencias ciudadanas como las del Oriente contra las petroleras, las del movimiento estudiantil por el medio boleto y contra el aumento del transporte, las de movimientos sociales contra el TLC. Recuperar estos signos es necesario para unificar amplios sectores sociales en una voluntad política nacional que lleve adelante la construcción de otro Ecuador en otro mundo posible.

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