UNIVERSIDAD COHERENTE

Andrea Rivera V.

UNIVERSIDAD COHERENTE

Por: Andrea Rivera (GAMMA)
Fecha: 13 de diciembre, 2005
Luna creciente

“Quieren cerrarte a tu pueblo con llaves de oscuridad, quieren que construyas máquinas para matar mariposas y evitar que vuelen llevando la luz.”

Este pequeño fragmento de una canción de Alí Primera me hace pensar en las actuales elecciones a llevarse acabo en la Universidad de Cuenca, la segunda más antigua del país, que hace poco celebró sus 138 años y que como actora importante de la sociedad ha escrito páginas significativas en la historia de nuestra región y del Ecuador.

¿Pero qué ha pasado con el papel trascendental de la Universidad? ¿Ha sido estos últimos años capaz de “llevar la luz”?

La Universidad de Cuenca debería ser la pionera en el pensamiento, en las propuestas, en las soluciones a los diversos problemas políticos, económicos, sociales y culturales; su presencia en el debate y en la agenda de la región y del país debería ser activa, no debe existir suceso que no cuente con la participación de la universidad. Así debió ser frente a las discusiones del TLC, de la Reforma Política, del desarrollo provincial y local.

Si la universidad es una actora importante en la transformación social, debería entonces fortalecer sus lazos con el pueblo, con la población urbana y rural, con sus necesidades, problemas y aspiraciones; poniendo a su servicio la ciencia, la tecnología, la experiencia y todos sus recursos materiales así como los talentos humanos que en ella se desarrollan.

Al interior de la universidad los cambios esperan: una distribución justa del presupuesto así como la exigencia del mismo al gobierno central, remuneraciones equitativas, adelanto académico con apoyo verdadero a la investigación, actualización de programas de estudio y pénsums, evaluación docente, diversificación de carreras con una adecuada planificación, especializaciones y postgrados; verdadero bienestar estudiantil, matrículas justas, becas que cumplan con la ley, preocupación cierta por la equidad de género y étnica en todo nivel; desarrollo cultural y deportivo…

Alguna publicidad de televisión dice “la imagen es todo” y así lo han pensado quienes creen que una bonita infraestructura hace una “chévere” universidad, y no han tenido la capacidad de ver un poco más allá.

Pero existen fuertes anhelos de cambio, expectativas de construir una “U” coherente y democrática, y se espera que la dirección universitaria caiga en manos de quienes alejados del autoritarismo, del irrespeto, de la prepotencia, de la compra de conciencias; sean capaces en unidad con distintos sectores de impulsar estas propuestas, de vivir relaciones democráticas, de respeto y valoración de cada actor y actora universitaria así como de los gremios de estudiantes, profesores, empleados y trabajadores hombres y mujeres.

Y es que como dice Alí Primera “la universidad es como un libro abierto enamorado de su pueblo, un libro abierto donde se lee la lucha que empezó…y que habrá que seguir.”

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