Masculinidades

Proceso de Formación sobre Masculinidades

Construcción de nuevas masculinidades en el contexto actual

“La reflexión sobre la masculinidad, para deconstruirla y reconstruirla con nuevos elementos y perspectivas, no es por ‘ser buenos’, tiene que ver, sobre todo, con nuestro propio desarrollo como seres humanos, con la ruptura de las limitaciones, con la sanación de nuestras heridas y nuestras patologías, es decir, con la posibilidad de ser libres y de ser felices”.
Alan Bolt

Equipo facilitador: GAMMACEN

Objetivo: – Propiciar un espacio de formación y reflexión sobre los procesos de construcción de las masculinidades y su influencia en las relaciones entre géneros – Motivar la conformación de grupos y/o círculos de estudio desde hombres comprometidos con el trabajo por una vida libre de violencia
Objetivos específicos: – Conocer el concepto de género aplicado a la construcción de masculinidades y su incidencia en las propuestas actuales hacia el ejercicio y exigibilidad de los derechos humanos – Analizar los discursos y principios fundacionales del abuso y la exclusión, materializados en la formación y mantenimiento de grupos más valorados y menos valorados socialmente, así como sus consecuencias en el sostenimiento del sistema capitalista y patriarcal – Conocer las causas para nuestras propias resistencias y conflictos que generan falta de articulación y cooperación, con base en la profundización sobre el concepto de internalización de la opresión y conceptos básicos sobre neurofisiología – Aprender el uso y aplicación de la herramienta de análisis axiológico sobre las Necesidades Humanas Esenciales para potenciar el desarrollo pleno de los seres humanos. – Constribuir a la construcción de conocimiento y a la construcción de herramientas para facilitar que más personas se incorporen en esta construcción, utilizando críticamente los avances científicos de todas las culturas humanas (Grupo Gaia)

¿Por qué hacer este proceso?

  • La situación de cambio planetario, seriamente agravada a consecuencia de las acciones humanas, la necesidad de repensar nuestro rol como especie
  • El alarmante incremento de la violencia contra las mujeres en latinoamérica y en el Ecuador
  • La urgencia cada vez mayor por parte de mujeres y de hombres para buscar y construir alternativas a la situación actual

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Sandra López A.

Hace aproximadamente 200.000 años se extinguió una de las especies que más recuerda el planeta tierra: la especie humana conocida también como homo sapiens sapiens (¿doblemente sabia?); 65 millones de años antes había desaparecido otra especie mucho más grande, los dinosaurios, sin embargo, a pesar de esto la especie humana se pensó eterna. Mil quinientos millones de años antes de su surgimiento en el planeta, los primeros organismos multicelulares (grypania spiralis) habían sido la continuación intempestiva de un proceso evolutivo que inició hace más de 13 mil millones de años cuando el universo comenzó su expansión a partir del evento conocido como Big Bang.

El paso de la especie humana en el planeta fue, digamos, felizmente fugaz. De hecho, cuando se habla de una historia de más de 4 mil millones de años desde que se formó la tierra, una especie que no subsistió más allá de 400.000 años, representa una proporción de 1 en 10 mil, lo cual es realmente ínfimo.

Hoy, la especie humana es recordada como aquella que, habiendo sido llamada “homo sapiens sapiens” terminó su paso por la tierra como “homo devastant domum”.
Pero conozcamos cómo logró la especie humana culminar su propósito, no expresado directamente, de autodestrucción:

– Consumió muchos más bienes de los que necesitaba para cubrir sus necesidades humanas esenciales.

– Utilizó su inteligencia y capacidad creativa para desarrollar las más sofisticadas armas de guerra y destrucción, así como todo tipo de tecnología que lejos de aportar al cuidado de su entorno y de su casa, el planeta tierra, solo sirvió para destrozarlo.

– No valoró la diversidad de la vida en todas sus formas, un claro ejemplo fue la violencia y matanza de las mujeres (hembra de la especie cuyo aporte biológico para la reproducción era fundamental), a manos de sus parejas, mayoritariamente hombres (macho de la especie).

– No cuidó el agua dulce, líquido vital para su existencia biológica; habiendo conocido con exactitud la importancia de este líquido y la cantidad limitada de su existencia en el planeta, no dudó en contaminarla hasta que finalmente desapareció. Los ríos y mares se convirtieron en vertederos de basura tóxica y de contaminantes industriales.

– Se reprodujo mucho más allá de la capacidad de las áreas fértiles del planeta para garantizar alimentación, agua, aire y convivencia pacífica, generando una superpoblación no sostenible en las condiciones de la tierra.

– Sus colonias, llamadas ciudades habían crecido en los últimos años en un ritmo tan acelerado que era imposible la garantía de una vida digna para sus especímenes.

– No cuidó el aire, cuyo componente esencial, el oxígeno era vital para su respiración, es decir para mantener la vida. Mató todas las formas de vida capaces de limpiar el aire y de generar oxígeno: árboles, plantas, flores, bosques tropicales, bosques húmedos, manglares. Hacia los últimos años de su existencia en el planeta, toda la vegetación endógena de las zonas tropicales y húmedas había desaparecido.

– Descuidó el tratamiento de los deshechos tanto biológicos como materiales que generaba, provocando con ello la contaminación del agua, la activación de las grandes fallas geológicas de la tierra y la generación de una cantidad de basura que equivaldría a lo que hoy es el continente perdido del norte.

– Extrajo los metales y minerales del subsuelo, sin considerar el equilibrio y la composición química del planeta, hasta reducir al máximo el campo electromagnético que garantizaban estos metales mientras se mantenían en el interior de la tierra.

– La especie humana se organizó en grupos/colectivos y dividió con líneas imaginarias el planeta, de manera que los diversos especímenes no podían movilizarse libremente, pues cruzar la línea imaginaria se volvió pretexto para la discriminación y la violencia.

– Creó en sus pocos años de vida en la tierra un sistema de intercambio basado en la cantidad de dinero y de oro que tenía una persona; así, mientras más dinero, mayor poder y mayor acceso a beneficios y oportunidades. Aunque difícil de creer, el dinero llegó a significar más que el alimento.

– Debido a su gran ego y a su desconexión con las otras especies y formas de vida del planeta, sobrevaloró el sistema económico en especial el dinero y se despreocupó por completo de la alimentación, la protección, el afecto, el descanso, como necesidades esenciales mínimas que posibilitarían su subsistencia en el futuro.

– Generó subdivisiones al interior de la especie, basadas principalmente en la cantidad de dinero o de metales preciosos que tenía un grupo y otro. Así, mientras un grupo mayoritario (más del 90%) sobrevivía en condiciones de riesgo permanente (hambre, enfermedades, abandono, violencia) el restante 10% vivía con lujos extremos y manejaba el poder solamente para sus intereses.

– Investigó y observó el universo solamente para satisfacción de su ego y ambición, mas no para aportar en el proceso global de evolución y expansión del cosmos.

– Olvidó el acto creativo del planeta que posibilitó su surgimiento y dejó morir la creatividad de las últimas generaciones a cambio del manejo de la poca tecnología que los grandes poderes pusieron al alcance de las masas (el término masas servía para describir a grupos de ejemplares de la especie cuyo comportamiento era similar)

– Olvidó que el universo está en expansión y que cada planeta en este proceso tiene ciclos, con todo su accionar aceleró de manera drástica, muchos cambios que imposibilitaron recuperar el equilibrio en el ciclo de vida de la tierra durante muchos años.

– Olvidó que no era la única especie en el planeta, que el planeta no es el único en el universo, y que el universo no es el único en el cosmos. Ensimismada, no fue consciente de su desaparición.

– Olvidó que todo está conectado, olvidó su relación con los otros seres y las formas de vida en el planeta, olvidó su origen y compromiso con la vida, olvidó que estamos hechos del mismo material de las estrellas y no cuidó su esencia, su aliento, su cerebro, su agua, su energía, su luz.

La gran pregunta que continuamos haciéndonos hasta hoy es ¿por qué?, ¿qué hizo cada ser de esta especie para aportar en su extinción?, ¿qué dejó de hacer para evitar su desaparición?. Aquí estamos hoy, el planeta continua su evolución en medio del cosmos, ¿qué pasó con esas hijas e hijos de las estrellas?

Sandra López (Calmecatl – CEN Garupamba – GAMMA)
Garupamba, Septiembre, 2017

Tecnología Ancestral (Saraguro, Ecuador)

Equipo Técnico Fundación Gamma

La publicación forma parte de un proceso que inició en 2010, pereo también invita comprometernos cada día más en la defensa de la vida, trabajar por una vida libre de violencia hacia las mujeres, por el cuidado, valoración y respeto de las mamas y taytas, por el cuidado y defensa del agua, la tierra, el bosque y el páramo; en fin, una oportunidad para recordar que somos parte de la gran red de la vida; que somos hijos e hijas de las estrellas y que en nuestras manos está la oportunidad de dejar un legado a nuestro pueblo que aporte a la evolución de la humanidad.

Es la quinta publicación realizada en el marco del Proyecto de Fortalecimiento de las organizaciones de Mujeres del Pueblo Saraguro

Buen Vivir y Soberanía Alimentaria

Equipo Técnico Fundación Gamma

Introducción

La presente investigación es parte del Plan de fortalecimiento y autodeterminación
que realiza desde el año 2010 el grupo de mujeres Chaski Warmikuna, conjuntamente
con la “Casa de la Mujer” de Saraguro y el acompañamiento de la Fundación – Grupo
de Apoyo al Movimiento de Mujeres del Azuay- GAMMA, como parte del proyecto
“Construyendo el Estado plurinacional e intercultural desde acciones concretas hacia
la autodeterminación del Pueblo Indígena de Saraguro”, apoyado por la Fundación
Rosa Luxemburg, cuyo objetivo es evidenciar y fortalecer la participación de las
mujeres indígenas en el ejercicio del Buen Vivir.
Este trabajo está divido en dos partes: en la primera, se desarrolla el marco conceptual
del buen vivir, la cosmovisión indígena, la visión política y la soberanía alimentaria,
para integrar al final conceptos y aportes desde la economía comunitaria; en la
segunda, se presenta los hallazgos del trabajo de campo en Saraguro sobre las
formas que habían y/o que se mantienen como práctica para el intercambio de
productos. En todo el documento se resalta el papel de las mujeres en esta actividad
y práctica ancestral.

Ser responsables

Sandra López A.

“Las primeras caminatas se realizaban por los linderos del bosque nativo, subidas y bajadas nos presentaban a la vegetación. Entonces, encontramos el sitio preciso, decidimos enclavar la construcción en el lugar que permitía una panorámica más amplia; un mirador de los Andes, desde donde se tiene una vista privilegiada del ocaso; teníamos clara conciencia de que necesitábamos aprender más sobre el páramo andino para que este Centro de vivencia de un nuevo pacto entre mujeres y hombres y entre la especie humana y la naturaleza, pueda cumplir su misión”

“Nuestro aprendizaje en este tiempo de construcción y de funcionamiento del CEN ha sido ese, tenemos una enorme responsabilidad al pasar por esta vida, es nuestro dilema como humanidad desarrollar nuestra conciencia, para recuperar nuestra ubicación estratégica en la red de la vida; nos mantenemos bajo las normas de un sistema que explota, esclaviza, discrimina y asesina, o tomamos un nuevo rumbo hacia la evolución de la vida en busca de la satisfacción de las necesidades humanas esenciales y la recuperación de nuestras infinitas posibilidades… un Calmecatl, es el principio del trabajo incansable y es la satisfacción cotidiana de ver y sentir una gota de agua escondida en el páramo, en la paja, en la neblina, en el musgo, en el humedal.”

Medicina Ancestral

El trabajo no es nuevo, muchas personas han dado pasos en este caminar para describir las plantas medicinales, sus formas de preparación y utilización; sin embargo, siempre queda camino por recorrer. En esta publicación se presentan algunas plantas
medicinales del páramo (cerro) y de la huerta, se ha tomado como base un pequeño sector en el Quinguiado (Kinkuyaku – agua en zig-zag) y dos huertas en comunidades de Saraguro, por ello decimos que es un pequeño aporte en medio del conocimiento enorme y profundo al que nos llevan las plantas medicinales.

Es una invitación para continuar el camino, conociendo las plantas, sus hojas, sus raíces, sus flores y sus frutos; sus usos y sus secretos; amándolas y agradeciéndoles cada día por todo lo que nos entregan y por suuesto, agradeciendo a la Pachamama por este regalo.